© Gabriel Oviedo – SentidoG.com Se estrenó en Buenos Aires la ultima producción de la industria
pornográfica en Argentina. La película se llama “Euge no duerme”, y
pertenece a la productora LPsexxx, propiedad de César Jones y Trash Meyer,
pioneros en filmes XXX en el país. En dialogo con SentidoG.com hablaron de las dificultades de hacer
este tipo de películas en Argentina, de la bisexualidad experimentada en
sus dos ultimas producciones, del placer sexual, y del
SIDA. ¿Cómo es hacer porno en Argentina?
explícitas, cómo imbricar relato y sexo para tender a que se fundan
en un nuevo y tercer elemento, etc. etc. El porno es para nosotros un
territorio de placer, sexual y cinematográfico, porque todo estaba –y el
proceso apenas comienza su marcha- por hacerse, sin tradición, patrones ni
referentes. Sólo nuestra experiencia realizativa no-hardcore y la
pornografía como cosmovisión en nuestras vidas. Mientras las “productoras” locales
nos instaban a replicar fórmulas mainstream extranjeras, para nosotros el
género era y es el lugar más estimulante para la experimentación a todo
nivel. Luego, lo casi obvio: condiciones económicas precarias; escasa
conciencia y visión comercial de quienes intentan jugar el rol de
productores en este mercado; proliferación de personajes inescrupulosos
amparados por las esperables lagunas jurídicas en la materia… en fin
avatares de una lenta eclosión que intenta lentamente consolidarse como
industria. Si la industria porno en países como Estados Unidos mueve millones,
¿por qué no existe una industria fuerte en Latinoamérica?
Desde mi lego lugar, puede intentar algunas conjeturas: en
principio no creo podamos trazar un paralelo con los Estados Unidos, nos
hallamos ante dos procesos histórico-culturales enormemente diferentes y
eventualmente –o profundamente- confrontados. Por otro lado, no olvidemos que
esta brecha existe en la industria cinematográfica a secas, si comparamos
las megaproducciones-tanque de Hollywood con los emprendimientos
prácticamente autogestivos –pero generalmente mil veces más potentes- que
se dan en Latinoamérica. O
sea: no es un estado de cosas privativo del porno. Algo más: consideremos
seriamente la posibilidad de que buena parte del éxito de la industria
yanqui se relacione estrechamente con el carácter ultraconservador de la
media de la sociedad de ese país: en tal caso, el porno funcionaría como
el lugar ideal de catarsis de millones, una suerte de excrecencia
necesaria para la fisiología de la doble moral presente en todo modelo
mental de orden puritano-fascista. Finalmente, no olvidemos que toda
América Latina ha sido azotada
por procesos dictatoriales, especialmente durante los ’70, que
cortaban de raíz toda posibilidad de desarrollo de actividades
realizativas de carácter condicionado (aunque no es difícil imaginarse a
los jerarcas militares de aquellos años procurándose sus propias cintas
clandestinas, cuando no convirtiéndose en sus propios realizadores, y es
que lo abyecto del poder parece recaer en principio y antes que nada sobre
los cuerpos, su reclusión y vejamen). ¿Es rentable hacer una porno en Latinoamérica?
Brasil es hoy la única industria consolidada y rentable del área.
Salvando las distancias, hay, como en el caso de USA, razones obvias: un
país enorme, con más de cien millones de habitantes, habilita una demanda
importante, que a la vez genera los dividendos necesarios para la
exportación de productos “de calidad”. Desconozco lo que pasa más hacia
el centro de la región, pero no creo que sea muy distinto de lo que
acontece en Sudamérica, donde sólo Argentina comienza a gestar un intento
de producir con cierta frecuencia y con afanes exportadores. El resto de
los países vecinos, mayormente, se limitan a ser pequeños receptores de
estos films brasileros y en menor medida argentinos.
¿Es fácil un casting? ¿Qué se tiene en
cuenta? En nuestro caso las dificultades fueron menguando a medida que los
films iban apareciendo y dejábamos de ser unos ilustres desconocidos, para
ser unos no-ilustres algo conocidos.
Pero hay varias vallas a sortear: tabúes sociales; pretensiones
económicas desmedidas de quienes pretenden que el porno argentino es algo
así como una suerte de sueño áureo de nuestros días; desconfianza ante un
medio poco conocido y poblado en parte por personajes miserables y
fraudulentos… En suma, estas dificultades serían las básicas, que hoy,
aunque en mucho menor medida, siguen presentes. Luego están las dificultades
eventuales, las relacionadas con el film de que se trate: una por ejemplo:
la búsqueda de algún tipo físico o de carácter en particular, con el que
no es tan sencillo dar, lo cual requiere estrategias de exploración,
esfuerzo y paciencia. En cuanto a lo que tenemos en cuenta, eso varía de
film a film: no buscamos clonar fórmulas realizativas ni tipos físicos,
estamos lejos de los estereotipos de belleza dominantes en el género, así
como de la búsqueda obsesiva de la hiperdotación; mejor diría que la guía
es el concepto del film y a partir de él los roles requeridos dentro del
mismo.
Límites no hay: Lo que sí hay es una visión del mundo, que implica
una ideología. No comulgo con los films reaccionarios que denostan, por
caso, todo lo que se salga del devaluado santuario heterosexual; o
aquellos otros –muchos- que resuman una orgullosa misoginia enlazada a una
cosificación sin retorno de los seres que habitan la pantalla. Lo que acabo de decir es relativo,
el porno es un género que como espectador solemos mirar hiperexcitados, y
allí también lo que “no vale” muchas veces nos calienta con o sin culpa.
Contradicciones, en fin. En cuanto a lo más lejos que llegué, creo
entender hacia dónde va la pregunta, pero sin embargo cuando pienso en
ello, creo que los límites derribados en mis films tienen más que ver con
la experimentación formal, con la rotura de códigos de un género
supermomificado, que con la exhibición en sí de cuerpos sometidos o
entregados a acciones que pudieran considerarse como “extremas”.
¿Qué no harías en una producción ni siquiera por plata?
En primer lugar creo que en sí no haría nada que no quisiera por
plata, ni siquiera necesitamos agregarle el “ni siquiera”. Por una vez voy a confrontar con
mi admirado Frank Zappa: “No estoy aquí solamente por el dinero, tampoco
estoy aquí fundamentalmente por el dinero…”. No dañaría al prójimo en mis
films, ni física ni psicológicamente, en todo caso eso se lo dejamos a la
ficción del relato, allí todo vale, como en nuestras fantasías. Luego: capacidad de frustración:
la idea de un harén de preteens puede resultarte muy excitante, pero
llevarla a cabo absolutamente deleznable. ¿Cómo repercutió en tu productora lo ocurrido en USA con el tema
del SIDA?. No repercutió. En
Estados Unidos las grandes empresas llevan a cabo, en su mayoría, una
política de explotación física y abuso de actrices y actores, al tiempo
que embolsan millonarias sumas en concepto de ganancia. Idiosincrático,
análogo a prácticas realizadas en otros ámbitos de la experiencia:
cultura, política, relaciones bilaterales, transnacionales, guerras
santas, etc. LPsexxx exige, por contrato, profilácticos a los actores, y
un estudio de hiv reciente a actores y actrices con vistas a un rodaje
(excepción hecha de escenas jugadas entre parejas reales que consienten y
declaran por escrito hacerse cargo de no usar preservativos en esas
ocasiones). ¿Cuáles son, a tu criterio, los mejores actores/actrices latinos? Y
que directores se destacan en el genero? No sé, habría que buscarlos en Brasil, Suzanna Holmes, una travesti
alucinante que ha filmado buena cantidad de películas, podría serlo. A
nivel de directores me quedo con los delirios de Moli. Aquí en la Argentina, gente como
Oscar Soria, Maru o Mozart son para tener muy en cuenta. Luego la escasa
producción a la que hacía referencia antes no me permite muchas más
reflexiones, amén de que es un terreno que no he abordado con el rigor
suficiente como para mencionar actores o directores latinos fuera de mi
país ¿Cuánto tiempo lleva filmar una porno?
Depende. Nuestro
primer film nos llevó un año.
Luego hemos llegado a filmar en un día y medio, pero la media sería
de tres jornadas, y siempre de acuerdo al presupuesto con que solemos
contar y que delinea los guiones y planes de trabajo. La post ya es otro tema y allí los
tiempos son más largos, lo mismo que en la pre.
¿Has realizado alguna producción porno gay?
No, en el año 2002 realizamos “2176. Clones bisex”, una
extreme-porno retrofuturista con temática travestí-bisexual, que fue la
punta de lanza para acometer en futuras producciones con un concepto de
devenir sexual como entidad incierta, la ambigüedad empieza a abrirse paso
en nuestros films, algo que se observa más claramente en nuestra última
película: “Euge no duerme”: no hay un subgénero localizable, no es hétero,
no es gay, no es bi, aunque puedan encontrarse escenas que alguien podría
rotular bajo estos términos.
Vemos al sexo en un transcurrir incierto tanto como la vida de la
que es parte y motor, y pretendemos perturbar nuestras propias creencias y
prejuicios en esa materia, y lograrlo también con el espectador,
manipulándolo maliciosamente. Ejemplo: desarrollar una escena “hétero” muy
caliente y, cerca del clímax,
con un espectador posiblemente ya entregado de lleno a las imágenes y a su
propia excitación, fracturar el relato con la irrupción de un hombre que
se suma a la escena no sólo para interactuar sexualmente con las chicas
que estén en ella, sino también con los otros varones, que, a priori
•tranquilizadoramente” héteros, comienzan a gozar y a aceptar sin más las
relaciones carnales con estos “intrusos” narrativos. ¿Qué soy? ¿Hétero, bi, gay, x? Soy yo, mis circunstancias, el
azar y la inescrutable interfase entre estos elementos. En todo caso…
Podes visitar el sitio de la productora y ver mas en http://www.lpsexxx.com.ar César Jones - director LPsexxx realizaciones
(0221)15-5-383348 cesarjones5@hotmail.com
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Haciéndolo.
¿Hay un limite en tus producciones
o “vale todo”? 


